A partir del año 1992 se manifiesta en el territorio catamarqueño, el fenómeno de las inversiones en el sector productivo, merced a las políticas fiscales y de incentivo traducidas en regímenes promocionales implementados. Esto trajo aparejado, la ampliación de la capacidad productiva de la provincia.

Desde entonces, la provincia desarrolló un interesante conglomerado  industrial y agroindustrial que se encadenó a un conjunto de actividades económicas. Si bien son varias las producciones con alto potencial de desarrollo en su territorio, los aceites varietales de oliva y vinos de selecta gama con uvas cultivadas en zonas de altura, hacen punta de un diversificado abanico de oportunidades.

Las principales producciones agropecuarias provinciales son: la olivicultura, la vitivinicultura, la nogalicultura, aromáticas y la ganadería bovina, caprina y de camélidos, por el valor de su producción y por la cantidad de población involucrada.

Las grandes extensiones de olivo y el avance obtenido en su industrialización representan una de las fuentes más genuinas de ingreso de la economía provincial. Por su parte, la producción de vinos lidera un proceso de crecimiento sostenido con una importante reconversión varietal, lo que posiciona principalmente a los vinos de altura en mercados altamente exigentes.

Sumado a ello, se destacan la ganadería asociada a la implantación de pasturas mega térmica en las llanuras del este; y el tradicional cultivo de la nuez, cultivo identificatorio mas importante, asociado a los sistemas de producción de pequeños productores. Esto debido a las características agroecológicas equivalentes que posee la provincia en buena parte de su geografía.

Las oportunidades de inversión incluyen a otras actividades complementarias como el cultivo de aromáticas y hortalizas para deshidratados, y la elaboración de dulces y confituras, artesanías, turismo y minería, entre los principales rubros.

 

 

 

FUENTES CONSULTADAS
ALONSO, Jorge. “Catamarca, Todo por Descubrir”. Polo Rossi Casa Editorial. 1era edición. Buenos Aires 2007.-
PROGRAMA PROVINCIAL DE ALIMENTACIÓN Y MERCADO – PROSAP. “Proyecto: Calidad Agroalimentaria”  - Catamarca, 1998.-

 

 


 

 

 

 

Tomando como base un estudio de factibilidad del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria INTA y un grupo de expertos argentinos-israelitas especialmente convocados, se llevó adelante un emprendimiento trascendente; la colonización del Valle Central de Catamarca y las tierras agrícolas del este, regadas ambas por las aguas del dique Las Pirquitas y los embalses de Sumampa, Alijilán, Collagasta e Ipizca respectivamente.

Por Ley Nº 2258, en 1967, se crea un ente autárquico denominado Corporación del Valle de Catamarca con el objetivo de poner en valor productivo 7500 hectáreas de tierras vírgenes labrantías, mediante la formación de tres colonias con chacras de 20 hectáreas cada una, para lo cual el gobierno Nacional había otorgado un subsidio especial a fondo perdido de 120 millones de dólares para la infraestructura de las colonias, canales de riego, viviendas, maquinarias agrícolas, caminos interiores.

La Corporación, concretó en 18 meses el primer asentamiento de colonos en Nueva Coneta hasta hoy poblada, a pesar de haberse paralizado, por cuestiones políticas, la ejecución del proyecto de infraestructura a fines de 1969.

Años más tarde, con la sanción de la Ley provincial Nº 4086, se establece el Régimen de Colonización, reglamentado por el Decreto del Poder Ejecutivo Provincial G.Nº 948 de fecha 3 de Abril de 1984, por medio del cual se colonizan nuevas áreas del territorio para su reactivación socio-económica.

El régimen establece como prioridades:

• Promocionar la calidad de vida del campesino marginado.

• Evitar la desintegración de la familia rural y la consiguiente despoblación de vastas áreas del campo, brindando alternativas válidas para el desarrollo integral del individuo como miembro de la comunidad en su lugar de origen.

• Posibilitar el acceso a la propiedad de la tierra a hijos de productores agropecuarios, así como la radicación de productores profesionales, técnicos de las ciencias agropecuarias, u ocupantes de la zona que garanticen una adecuada explotación.

• Fomentar el criterio empresarial en las explotaciones agropecuarias, desalentando el latifundio y minifundio.

• Asegurar la conservación de los recursos naturales.

• Concurrencia estatal al desarrollo agropecuario.

La aplicación del Plan de colonización determinó la adjudicación por licitación a colonos, de parcelas de las colonias, denominadas unidades económicas de producción.

En cada plan de colonización el Poder Ejecutivo de la provincia dispuso la reserva de superficies, destinadas a la instalación de centros urbanos y dotación de servicios de utilidad común, instalación de industrias básicas transformadoras de los productos y subproductos agropecuarios de la zona y a la extensión y experimentación agropecuaria.

Asimismo, superficies de terreno destinadas a la instalación de iglesia, escuela, policía, postas sanitarias, comercios, industrias u otras actividades  de interés común, según las necesidades de cada zona.

El aprovechamiento de las nuevas zonas de riego, gracias a los diques construidos, permitió la creación de asentamientos colonos que, con el objetivo de ampliar la frontera agropecuaria, impulsaron un proceso de reactivación económica del Valle de Catamarca.